Bienvenidos a mi blog / Welcome to my blog

Amazonas

June 06, 2012  •  Leave a Comment

Salí desde Miami hacia Perú para encontrarme con dos amigos de Argentina con los cuales viajaríamos a Iquitos para emprender la excitante aventura de pasar cinco días en la selva amazónica.

Vivienda en la selva

Aterricé en el aeropuerto de Lima pasada la medianoche y me quedé allí a esperar el vuelo a Iquitos. Alrededor de las 4:30 llegaron Adolfo y Alejandro, mis compañeros de aventura. Luego de un café abordamos el vuelo rumbo a Iquitos. Tras una hora y media de vuelo aterrizamos y nos dirigimos hacia el centro de la ciudad. Durante el trayecto quedamos sorprendidos del intenso tráfico compuesto en un 90% por motocarros, motocicletas adaptadas con tres ruedas.

Tránsito en Iquitos

Luego de registrarnos en las oficinas de Mundo Travel fuimos hacia el puerto para abordar una embarcación rápida que nos llevaría unos 30 km río abajo hasta el albergue donde nos estableceríamos por los siguientes cinco días.

Embarcadero en Iquitos

Después de una hora de viaje por el Amazonas llegamos a Cumaceba Lodge, allí nos recibieron con rico jugo de camu camu (Myrciaria dubia), fruto con el más alto contenido de vitamina C en el mundo que se obtiene de un arbusto que crece sobre las costas del Amazonas peruano.
Minutos más tardes comenzamos a sentir el efecto del clima, muy caliente con una humedad altísima y sin aire en circulación. Me puse ropa más apropiada, mucho repelente y partimos junto a Luis, nuestro guía, al primer encuentro con la selva.

Hormiga Isula

Fue una caminata no muy larga, pero pudimos observar al hoatzin (hoazin Opisthocomus), un ave poco común y enigmática, color marrón de unos 65 cm de longitud que posee un look prehistórico con largas y erguidas plumas en la cabeza como si fuese un corte punk, la clasificación de esta ave es hoy en día tema de debates. También la hormiga isula o hormiga bala (Paraponera Clavata), estas viven en la base de los árboles y mides hasta 2.5 cm, su picadura produce un dolor comparado al de una bala y dura al menos 24 horas, también pudimos observar nidos de termitas.

Nido de Termitas

Regresando de la caminata nos cruzamos con una serpiente llamada jergón (Bothrops atrox), intenté acercarme para tomarle una foto, pero esta intento atacarme por lo que descarté el tema fotos de inmediato y me alejé rápidamente. Esta serpiente es muy agresiva, algo que comprobé y tiene en su veneno una potente toxina que destruye los glóbulos rojos, es muy peligrosa y mortal lo que la convierte en la serpiente más temida en la zona subtropical de América y es la que más muertes produce. Tiene un antídoto, pero requiere de una acción sumamente rápida.

Boa de mal humor

De regreso en el albergue nos reunimos para almorzar “juanes”, un plato típico de la selva y por la tarde visitamos la isla de las boas, un bonito paraje donde encontramos boas de varios tipos, monos, lagartos, tortugas, etc.
De allí salimos por el río en busca de los delfines, pero estos no dieron señal de vida, como consuelo un espectacular atardecer sobre el río nos acompaño durante el retorno.

Atardecer sobre el río Amazonas

Antes de ir a cenar nos alistamos para un paseo nocturno en canoa. Si bien no avistamos muchos animales a nuestro paso, una gran variedad de sonidos inquietantes nos confirmaban su presencia.
Regresamos a cenar un sabroso estofado de pollo, ensalada con palmitos y de postre un fruto de la zona llamado taperiba o mango ciruela.

Flor de nenúfar gigante o Victoria Regia

En nuestro segundo día, arrancamos muy temprano para hacer una corta salida en canoa para apreciar unos nenúfares gigantes de la especie más espectacular, la Victoria amazónica o Victoria Regia, cuyas hojas circulares pueden medir hasta tres metros de diámetro y su flor hasta 40 cm.

Indio Yahua

Retornamos para el desayuno que incluía huevos revueltos, panes con manteca y dulce, fruta, jugos y varios tipos de infusiones para posteriormente salir en bote a visitar un asentamiento de indios Yaguas, a los cuales les llevábamos ropa y medicinas. Tras unos minutos de navegación llegamos a nuestro destino, atracamos y nos internamos unos metros en la selva hasta encontramos con los Yaguas, los que nos recibieron con pintorescas danzas típicas. 

Árbol de ceiba

Luego les compramos artesanías fabricadas por ellos y participamos de una demostración de tiro con cerbatana, método de casería que aun utilizan. Concluida nuestra visita, caminando, fuimos a visitar una familia que tras su casa cuida de un árbol de ceiba de notables dimensiones lo que lo convierten en toda una atracción. Desde allí regresamos a pie al albergue deteniéndonos solo a comer unos sabrosos mameyes y papayas que crecen al costado del camino.

Partido en Santa María de Fátima

Por la tarde visitamos la villa Santa María de Fátima, donde se realizo un partido de futbol, apuestas de por medio, entre los empleados del albergue, equipo reforzado por algunos turistas y el conjunto local en el que se destacó una linda jugadora lugareña que descalza anoto los cinco goles de su equipo. Tras semejante paliza regresamos al albergue bajo otro maravilloso atardecer.

Lugareños al atardecer

En nuestra tercera jornada, por la mañana practicamos una divertida pesca de pirañas. Logramos atrapar varias que fueron devueltas al agua. Por la tarde fuimos caminando a otra villa, San Juan de Huashalado, en el camino encontramos una familia que estaba desmenuzando el tronco de un árbol de aguaje en busca de unos gusanos comestibles llamados suri. Luego de saludarnos fuimos invitados a probarlos de una olla donde se encontraban recién cocinados. 

Gusano suri

Juntando un poco de valor procedimos a probarlos. Su sabor es bueno un poco aceitoso y su piel tiene una contextura algo dura de masticar. Seguidamente nos ofrecieron masato, una bebida a la cual se le atribuyen muchos beneficios, hecha a partir de la mandioca o yuca, fermentada tras un proceso de machucado y masticación. Yo opte por comer unos mameyes que uno de los niños me obsequió. 

La cocina

Nos despedimos y recorriendo un camino entre medio de rudimentarios sembrados llegamos a un río llamado Yana Yacu, cuyo nombre significa aguas negras. Allí, según nuestro guía podíamos darnos un baño ya que era un lugar seguro. Al principio nadie tomo la iniciativa, el agua era demasiado oscura y no inspiraba mucha confianza más aun cuando el guía se arrimó a la orilla y luego de persignarse se lanzó al agua. Al ver que salió a la superficie sano y salvo, nos decidimos y nos dimos una refrescante zambullida. En ese mismo lugar le rentamos un bote a un muchacho que vive junto al río y nos llevo a dar un placentero paseo con unos paisajes hermosos.

Río Yana Yacu

Sin pensarlo el sol comenzó a bajar y regresamos al punto de partida al anochecer. Comenzamos a caminar hacia el albergue en la oscuridad por unos senderos en parte flanqueados por plantaciones de bananas, lugar propicio para la serpiente jergón la cual se vuelve muy activa por la noche. Tras poco más de media hora de rápida pero cuidadosa caminata llegamos al albergue para la cena.

Mono

Ya en nuestro cuarto día nos dirigimos a la isla de los monos, donde unos lugareños cuidan con un gran número de monos de diferentes especies tales como araña, choro, pichicos o tamarinos, tocón, guapo negro, guapo colorado, aullador y titi,. Esta gente protege a estos animales dándoles refugio y cuidado cuando lo necesitan.
Por la tarde salimos en canoa por unas 3 horas para intentar avistar alguna gran serpiente, pero solo nos cruzamos con una iguana de cabeza roja y algunas aves.

Niña observándonos desde la orilla

Por la noche luego de la cena, nos quedamos de sobremesa tomando unos whiskys mientras uno de los guías nos explicaba el ritual que los shamanes realizan utilizando ayahuasca, una liana de la cual se obtiene una infusión alucinógena que también puede ser mezclada con otras plantas dependiendo del efecto farmacológico que se busque. Estas ceremonias y ritos de curación han sido muy usados desde épocas milenarias por diversas culturas a todo lo largo del Amazonas.

Transporte de productos al mercado

Esta fue nuestra última noche en el alberge al día siguiente regresamos temprano a Iquitos para recorrer la ciudad.


Iquitos, Perú

June 06, 2012  •  Leave a Comment

Durante el regreso a Iquitos desde la selve hicimos una visita a un criadero de paiches, uno de los peces de agua dulce más grande del mundo que llegan a alcanzar tres metros de longitud y unos 200 kg. Puede alimentarse de otros peces más pequeños y otros animales incluyendo aves. Este pez es muy codiciado por su carne, son capturados con lanzas y muchos de ellos se exportan. Tiene la capacidad de poder tomar oxigeno del aire, lo que le permite sobrevivir en lugares fangosos durante épocas de sequía, pero la necesidad de ir a la superficie cada 10 o 20 minutos para respirar lo hace vulnerable a los cazadores.

Paiches comiendo trozos de pescados.

Iquitos tiene un movimiento continuo, con un tráfico enloquecedor y desordenado, con gente en sus calles ofreciendo artesanías, frutas, cigarrillos, etc. Es la ciudad más grande de la jungla peruana y tiene la característica de ser la ciudad de mayor población (406.000) sin acceso por rutas. 

Ciudad de Iquitos

Originariamente sus tierras fueron habitadas por los indios Yameos y los Iquitos hasta la llegada de los españoles. Durante el periodo que va desde 1638 al 1769 los misioneros de La Compañía de Jesús (Jesuitas de Quito) obligaron a estos indios a incorporarse a reducciones o pueblos misionales. Entre 1863 y 1864 se instaló la Factoría Naval, lo que da el primer impulso a esta población que adoptó el nombre de Iquitos y estableció como fecha de su fundación el 5 de Enero de 1864. Alrededor de 1880, con la llegada de la era del caucho y gente de todo el mundo buscando hacer fortuna fácilmente a costa del abuso de los nativos, la ciudad se transformó y creció llegando a ser lo que es actualmente.

Casa de Fierro (G.Eiffel)

Salimos a dar una recorrida y visitamos una de las casas del famoso barón del caucho, Carlos Fitzcarrald, transformadas en restaurante y también la Casa de Fierro, construcción prefabricada diseñada por G. Eiffel.

Ingreso al Mercado Belén

Sin hacer caso a las advertencias de llevar guía y confiados en informes que dicen que Iquitos es tranquila con muy pocos crímenes violentos, iniciamos por nuestra cuenta una visita al mercado de Belén.

Pequeña jugando

A medida que nos metiamos en el nos costaba creer lo que estábamos viendo. Sobre las mesadas o estantes a lo largo de las calles estaban expuestos productos que jamás había visto o que nunca me hubiera imaginado ver en el mercado. Tortugas trozadas como si fuesen pollos, pescados de todo tipo, cortes de lagartos, aves, frutas, etc. En el suelo había arrojados una gran cantidad de desperdicios y cientos de buitres tratando de llegar a ellos. En medio de ese cuadro surrealista también se mezclaban cosas tan variadas como peluquerías, puestos de comida y hasta criaturas jugando en el suelo inmundo. Algo para nunca olvidar.

Buitres esperando la oportunidad de tomar algunos restos

En un momento se nos aproximo un muchacho que mostrando una foto suya junto a turistas, argumentó que era guía y nos ofreció una visita en canoa a la ciudad flotante de Belén. Al principio dudamos pero ante su insistencia y nuestra curiosidad por ver aquello aceptamos su servicio. Lo acompañamos hasta una canoa por una calle que se perdía bajo las aguas casi putrefactas, llena de desperdicios flotando. Subimos a la canoa, el guía, el encargado de manipular en motor y nosotros tres.

Camino a la barrio flotante

Nos internamos por el barrio flotante, constituido por precarias casas de madera hechas sobre unas especies de parrillas de troncos de balso, árbol que provee la madera balsa. Los baños estaban unidos a las casas a modo de pequeñas balsas con paredes de lonas y madera, dejando caer los desechos al mismo cause donde a escasos metros había gente limpiando ropa, vajillas y niños bañándose. Era una imagen que golpeaba fuerte y nos hacía preguntarnos como pueden subsistir esta gente bajo semejante condición sanitaria.

año frente a la casa

Continuamos recorriendo sus calles de agua, perplejos, casi en silencio hasta que al fin enfilamos hacia un embarcadero, un poco más limpio del cual habíamos partido. El guía nos acompaño hasta una zona segura donde le pagamos y lo despedimos.

Mujeres lavando la ropa

Luego de esta impactante experiencia tomamos un moto-carro taxi para visitar la laguna de Quistococha, pero esto se frustró debido a que el moto-carro se quedó sin combustible, y el que conseguimos para continuar estaba en tan malas condiciones, que el viaje de 20 minutos tomo una hora. Llegamos hasta la entrada del parque y zoológico que allí se encuentra, pero justo comenzó a llover, por lo que nos conformamos con comer unas sabrosas presas de lagarto y paiche a la parrilla en un puesto de comidas.
Luego de comer, aun bajo la lluvia, retornamos en un moto-carro que por suerte estaba en buenas condiciones, aunque nos mojamos un poco.

Bar en la Casa de Fierro

Ya en la Plaza mayor nos dirigimos al bar que se encuentra en el segundo piso de la Casa de Fierro a tomar una cerveza y relajarnos un poco hasta que llegara la hora de retornar a Lima.


travel Blogs

Travel Blogs / Blogs de Viajes

Subscribe
RSS
Recent Posts
Amazonas Iquitos, Perú
Archive
January February March April May June (2) July August September October November December
January February March April May June July August September October November December